Histórico

EL BALLET CLÁSICO DÁ EJEMPLO DE CIUDADANIA

 

A inicios de los años 90, Thereza Aguilar retorna a Brasil después de un período de aprendizaje en países de destaque mundial en el ballet. En la antigua Alemania Oriental, tuvo como maestra principal a la bailarina Tatiana Leskova, de especializaciones en la Staatliche Ballettschule Berlin, y en La Habana, realizó cursos junto al Ballet de Camaguey y en el Ballet Nacional de Cuba, Entusiasmada con el ejemplo del Ballet Nacional de Cuba, formado inicialmente con niños pobres y huérfanos, creó el “Dançando para não dançar” visando contribuir, de alguna manera, con el desarrollo social y artístico de las clases más carentes de su ciudad, Rio de Janeiro.

 

Al final del año 1994, con el apoyo de miembros de la Asociación de Moradores de los morros de Pavão-Pavãozinho y de Cantagalo, fue realizada la convocatoria para los niños interesados en hacer aulas de ballet. El día de la prueba para formar el primer grupo, se presentaron 250 niños para 40 vagas ofrecidas. Así surgió el “Dançando para não dançar”.

 

Vinieron los primeros apoyos institucionales – Loteria del Estado de Rio de Janeiro (Loterj); Fundación de Amparo a las Pesquisas de Rio de Janeiro (Faperj); Vídeo Filmes, del cineasta Walter Salles; y de voluntarios, primeros bailarines dispuestos a ayudar y profesionales del cuerpo de baile del Theatro Municipal.

 

En febrero de 1995, el “Dançando para não dançar” conseguía aprobar 6 niños del Cantagalo y Pavão-Pavãozinho, para la Escuela de danza Maria Olenewa, de la Fundación del Theatro Municipal de Rio de Janeiro, antes frecuentada exclusivamente por niños de clase media y de personas con alto poder adquisitivo. A partir de ese momento, el proyecto se consolidó y ganó espacio en prensa nacional.

 

En el espacio, mínimo, de un año se expandió para las comunidades de la Rocinha y la Mangueira. Thereza Aguilar, coordinadora del proyecto, daba las aulas de ballet clásico en salas cedidas por las Asociaciones de Moradores o en los CIEPs, de las redes de enseñanza, municipal y estatal.

 

En 1996, otros 12 niños pasaron a la escuela del Municipal. Hubo momentos difíciles, pero cada vez que los niños del proyecto conseguían incorporarse a la escuela, la coordinadora se fortalecía. Ese año fue un marco en la historia del proyecto. El “Dançando” hace el primer espectáculo de ballet clásico en una fabela. Ana Botafogo, primera bailarina del Teatro Municipal, sube el morro de Cantagalo para danzar con los alumnos del proyecto y mostrar su arte, dando inicio a la popularización del ballet clásico, a través de un proyecto social.

 

Vale resaltar que el “Dançando” contó con el apoyo fundamental de los medios de comunicación masiva que respetaron y dieron crédito al proyecto, demostrando siempre seriedad, cariño y cuidado en cada materia divulgada o publicada.

 

Fueron años de mucho trabajo. El esfuerzo de tanta insistencia fue reconocido con la llegada del patrocinio de la Petrobrás, en 1997, a través de la Ley de Incentivo a la Cultura. Cuenta con las parcerias del Ministério de la Cultura, por medio de la Ley Rouanet; del BNDES; Faperj; de la Video Filmes, Lufthansa y la Villa Olímpica de la Mangueira. Además de convenios mantenidos con la Staatliche Ballettschule Berlin y el Ballet Nacional de Cuba. Estas parcerias posibilitaron el aumento de los servicios prestados a los niños y la expansión del proyecto para otras comunidades.

 

Otro marco importante fue el espectáculo producido a fines del 1997, cuyo palco fue montado bajo el viaducto de la Mangueira. En una de las cunas de la samba y del carnaval tuvo su espacio social el ballet y la música clásica. Una vez más Ana Botafogo danza para el proyecto y es nombrada madrina del “Dançando”. Y el cineasta Walter Sales, el padrino.

 

En 1998, fue fundada la Asociación “Dançando para não Dançar”, el 10 de noviembre, con el objetivo de atender la demanda de solicitaciones, ampliar el radio de actuación del proyecto y dedicarse más a la integración social de menores que viven en situación de riesgo en las fabelas de la ciudad.

 

Además de las aulas de ballet clásico, pasaron a ser impartidas aulas de práctica y teoría musical, fundamentales para el desempeño del ballet. Se oferta, también, soporte social-educativo con atendimiento médico, dentario, psicológico; de asistente social, de fonoaudióloga, inclusive para los familiares de primer grado.

 

Actualmente, el “Dançando” actua en once comunidades – Cantagalo, Pavão-Pavãozinho, Rocinha, Chapéu Mangueira, Babilônia y Santa Marta (Zona Sur de Rio) y Mangueira, morro los Macacos, morro de Tuiuti, Jacaré, Salgueiro (zona norte), atendiendo 840 niños, entre 5 y 19 años.

 

La Asociación cuenta con un equipo de excelentes profesionales, compuesta por siete profesores de ballet clásico, entre ellos, primeros bailarines del Cuerpo de Ballet del Municipal; pianistas; profesores de música; monitores de ballet. Médico, dentista, psicólogos, fonoaudiólogo y un asistente social. Un asesor de prensa, una secretaria y los auxiliares de limpieza.

 

Los profesores imparten aulas durante seis días a la semana, inclusive en el período de receso escolar, de apenas una semana, bajo coordinación de la bailarina Thereza Aguilar.

 

Para mantener a los niños siempre en actividades y desarrollándose profesionalmente, además de popularizar la danza clásica, la Asociación realiza diversas presentaciones públicas a convite de entidades (instituciones y ONGs). Por ejemplo, el aniversário del Theatro Municipal de Rio de Janeiro. Participa, también, de varios eventos, como la Campaña Nacional Contra la Poliomielitis, en la Fundación Oswaldo Cruz. “Hace algunos años atrás no imaginaríamos ver a los niños de comunidades carentes danzando en el palco del glorioso Theatro Municipal”, comenta Thereza Aguilar.

 

Una vez por año, desde 1996, el proyecto realiza un espectáculo grande, durante el mes de diciembre, que reúne a todos los alumnos de las comunidades atendidas y bailarines invitados. Además de estas presentaciones, se realizan paseos por la ciudad y llevan a los niños para presenciar los espectáculos del ballet en el Municipal o en otros teatros.

 

Cada mes, el equipo general (profesores, músicos, asistente social, psicólogos, fonoaudióloga, dentista, médico), realiza reuniones para que haya un intercambio continuo sobre el proceso de desenvolvimiento de cada niño.

 

Con la idea de realizar desayunos, promovidos para alumnos, padres y familiares, se ha alcanzado mayor integración entre las diversas comunidades donde el proyecto actúa. Las familias están cada vez más unidas y participativas.

 

Los integrantes del equipo, junto con los niños, establecen estrategias que puedan, dentro del horario de cada niño, realizar un seguimiento del rendimiento escolar de cada uno. El índice de aprobación de los niños en la escuela regular fue de 99,9% en todas las comunidades.

 

La Asociación “Dançando Para Não Dançar” dispone de una página electrónica (site) conteniendo todas las informaciones sobre el proyecto, en cinco idiomas: portugués, inglés, español, francés y alemán. Dispone de una pequeña sede en la Villa Olímpica de la Mangueira, con sala de ballet, sala de informática, un consultorio odontológico y un consultorio médico. Y otras siete salas de ballet montadas en las demás comunidades.

 

El proyecto ganó el concurso del BNDES “Transformando con Arte”, en 2002 y en 2005. Como premio, el proyecto “Dançando para não dançar” recibió recursos para el financiamiento de 10 presentaciones de ballet clásico, en diferentes locales públicos en la ciudad de Rio de Janeiro, en los años de 2003/2004 y 2006/2007.

 

En el 2004, el “Dançando Para Não Dançar” recibió un homenage de la ciudad de Rio de Janeiro, por el trabajo que viene desarrollando junto a las comunidades carentes. La coordinadora y bailarina Thereza Aguilar fue condecorada con la Medalla Pedro Ernesto, principal insignia de la Cámara de los Vereadores de Rio de Janeiro. En 2005, fue condecorada con la Medalla Tiradentes, concedida por la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro.

 

El reconocimiento del trabajo del “Dançando” puede ser evidenciado por el creciente número de pedidos de implementación del proyecto en diferentes comunidades. Actualmente, hay más de 100 solicitaciones.

 

Lo más interesante es subir a la Comunidad y escuchar música clásica procedente de las ventanas de las casas. “Esto hace diez años era inconcebible”, constata Thereza Aguilar.

 

El “Dançando” viene construyendo un trabajo sólido en el área socio-educativo cultural, en especial en el segmento de la danza clásica y el apoyo al desarrollo educacional de los niños y sus familiares. Dentro de este contexto se creó, en 2004, dos sub-proyectos de apoyo: el “Dançando em Família” y el “Dançando com Cultura”.

 

El “Dançando em Família” fue creado con la perspectiva de prestar apoyo a las familias de los alumnos atendidos por el proyecto, identificadas como viviendo en situación de riesgo y de extrema carencia. La principal actividad del programa es el apoyo en la formación profesional y en la generación de renta de los miembros de las familias.

 

En el desarrollo del programa las asistentes sociales hacen acompañamiento para crear conciencia sobre buenos hábitos de higiene, nutrición y salud; desempeño escolar, relacionamiento interfamiliar, integración social en la comunidad y atendimiento médico y dentario. Además de eso, ofrece asistencia social, psicológica, apoyo material, como cestas básicas, vale-transporte, medicamentos y filtros de agua.

 

Ya el “Dançando na Cultura” promueve, a través de convenios, el acceso de alumnos y familiares a los eventos culturales a teatros, cines, museos, circos y, principalmente, a los espectáculos de danza.

 

El “Dançando Para Não Dançar” está manteniendo el perfeccionamiento de los alumnos más adelantados, para la futura formación de la primera compañía de danza formada solamente por jóvenes oriundos de comunidades carentes.

 

Cerca de una centena de niños de las 11 fabelas en las cuales el proyecto actúa fue integrada a la disputadísima Escuela de Danza Maria Olenewa, del Theatro Municipal de Rio de Janeiro. Alumnos de los morros Pavão-Pavãozinho, Cantagalo, Mangueira y Rocinha fueron encaminados para especialización en Alemania y en Cuba. Una de las niñas bailarinas fue contratada para actuar en la compañía de danza alemana Cia. Volkstheater, de la ciudad de Rostock. Ya enviamos un alumno hasta para Suiza.

 

En Brasil, el proyecto tiene muchachas y muchachos profesionalizándose en compañías de danza como el Ballet Stagium y la Escuela de Danza Deborah Colker.

 

La Asociación “Dançando para não Dançar” tiene como meta crear una escuela de danza, con teatro, salas de ballet, oficina de escenografía, oficina de figurines, salas para reuniones de las madres, sala de estudio, biblioteca, restaurante y dormitorios para atender mejor a los alumnos y ampliar la actuación del proyecto.

 

 

Dançando em família

 

El programa “Dançando em família” es una de las niñas de los ojos del Dançando para não dançar”. Funciona como complementación de las acciones del proyecto. Surgió ante el ojear preocupado de la coordinación del proyecto a los problemas causados por la situación de vulnerabilidad de la mayoría de las familias de los niños y adolescentes, reflejadas diariamente en las aulas. Las ausencias constantes, la falta de concentración, los cambios de comportamiento y el mal rendimiento revelaban la necesidad de atendimiento, también, a las familias.

 

Con el apoyo financiero del Instituto Desiderata, fondo formado por empresarios que invierten en programas sociales, el “Dançando em família” puede estructurar sus acciones, invertir en la formación de un cuerpo técnico y en la ejecución de las actividades.

 

La principal actividad del programa es el apoyo en la formación profesional y en la generación de renta de los miembros de las familias. El programa realiza también el acompañamiento para concientizar sobre los hábitos de higiene, nutrición y salud; desempeño escolar, relacionamiento interfamiliar, integración social en la comunidad y atendimiento médico y dentario. Además de eso, ofrece asistencia social, psicológica, apoyo material, como cestas básicas, vale-transporte, medicamentos y filtros de agua.

 

El Morro del Salgueiro fue seleccionado como prioridad para iniciar el programa. Después fueron incluídas famílias de la Mangueira. Después del levantamiento del perfil socioeconómico de las familias, fueron seleccionadas diez y seis familias.

 

Una parceria con el Curso Daltro permitió que miembros de las familias retornaran a las salas de aula para concluir la enseñanza media y el pré-universitario y, enseguida, pudiesen realizar cursos profesionalizantes. Se invirtió en la integración entre padres e hijos. Niños y adolescentes eran los principales estimuladores del proceso de aprendizaje de los padres y, dentro de lo posible, hacian una especie de refuerzo escolar.

 

Resultados – Varias conquistas y victorias fueron alcanzadas, como la conclusión de los estudios de 13 participantes, diez de ellos en la enseñanza básica y tres en la enseñanza media, además de la conclusión de diferentes cursos profesionalizantes. Fueron creados el Club de Madres y una empresa de las familias atendidas, el Buffet Familia, formado por madres que concluyeron el curso de confitería. Madres fueron contratadas como ascensoristas y servicios generales. Los resultados proporcionaron el aumento de la auto-estima de los participantes y de sus familiares.

 

Segunda Fase – Las madres ganaron prioridad absoluta, por ser verdaderas jefes de familia. Enfatizándose iniciativas para calificarlas profesionalmente y prepararlas para el auto-sustento. El proyecto se extendió a las madres moradoras de las comunidades del Salgueiro, Mangueira, Rocinha, Pavão-Pavãozinho, Cantagalo, Jacarezinho y Dona Marta.

 

Ellas reúnen características básicas, como tres hijos en media, exclusión del mercado formal, renta per-capita de un salario mínimo, muchos años fuera de la escuela y convivencia con situaciones de violencia doméstica. Los resultados del programa son absolutamente positivos. Frecuencia total en las reuniones de grupo, compromiso con los estudios, integración del grupo, parceria con el equipo.

 

 

Dançando com cultura

 

El “Dançando em Cultura” promueve, a través de convenios, el acceso de alumnos y familiares a los eventos culturales de la ciudad. Además de proporcionar lazer y cultura, el proyecto visa integrar alumnos y familiares del “Dançando para não dançar” y sus familiares, interacción de todos los participantes de las once comunidades.

 

Por medio de convenios, la Asociación “Dançando para não dançar” recibe ingresos y proporciona transporte para que los alumnos, padres, hermanos, abuelos, tios, primos y, eventualmente, algunos amigos más próximos de los alumnos puedan ir a eventos musicales, cines, teatros, museos, palestras y conferencias, y, en especial, a los espectáculos de ballet clásico y danza en general.

 

El “Dançando em família” es coordinado por la alumna Ingrid Silva que escoge la programación de la semana.

 

Trimestralmente es realizado un desayuno reuniendo alumnos y familia.

 

Son parceros, el Teatro das Artes e Teatro Leblon.